EDITORIAL
 
Por un ejercicio de la Química con responsabilidad social
 
La ley 53 de 1975 fue el resultado de cerca de nueve años de continuo trabajo de la Asociación Química Colombiana por el reconocimiento legal de la profesión de Químico en nuestro país; aunque en ese entonces se asumió como una lucha gremial generada por la reglamentación de la Química Farmacéutica y el consiguiente desplazamiento de sus sitios de trabajo de los Químicos, por encima de las consideraciones gremiales están la responsabilidad social y la ética profesional.
 
Ser químico no sólo significa tener un cúmulo de conocimientos de esta ciencia, conocer las técnicas analíticas y el instrumental correspondiente, manejar la bibliografía, etc. sino, sobre todo, pensar como y tener criterio químico para el planteamiento, manejo y resolución de los problemas que le atañen de acuerdo con su formación profesional.
 
Esa forma de pensar y ese criterio, que lo caracterizan y lo distinguen de profesionales afines, se van desarrollando a lo largo de su formación como químico en la medida en que se va enfrentado, desde diversos ángulos, a la resolución de las preguntas que se plantean en los diferentes cursos de química que conforman el currículo de la carrera. Por eso es tan importante encomendar esas asignaturas a químicos con experiencia tanto en docencia como en investigación en el área; es decir, a químicos con maestría o doctorado. Sobre este punto, es necesario tener claro que un posgrado no transforma la formación de un profesional en otra sino que, sobre esa formación, desarrolla las capacidades y el pensamiento para la investigación científica y genera mayor creatividad y autonomía.
 
Es esa manera particular de pensar, ese criterio específico y el conocimiento de la ciencia química lo que hace idóneo al químico para ejercer su profesión con responsabilidad  social, la cual debe estar regida e íntimamente ligada con la ética para que su acción contribuya al crecimiento económico y desarrollo de la sociedad sin detrimento de la población ni del medio ambiente.
 
Es claro, entonces, que la reglamentación de la profesión sigue siendo válida y debe ponerse a tono con el desarrollo de la ciencia química y la transformación económica y social del mundo actual, teniendo presente que la formación profesional no se puede suplantar con un posgrado.
 
Flor Marina Poveda G.
PQ-0004- Doctora en Ciencias
Expresidente Consejo Profesional de Química
 
 
 
 
     
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